Personaje con huellas imborrables
¿Quién
representa el ensayo español? José Martínez Ruíz, mejor conocido como “Azorín”,
quien desde muy joven comenzó a escribir. Estudió derecho y estuvo involucrado
en política. Es impresionante como él, siendo político, escribió en contra de
la gobernación y política de esos tiempos. Escribió grandes obras literarias
que aún siguen vigentes. Muy usados por profesores para la enseñanza de sus
alumnos. Los ensayos españoles generalmente son muy breves, que se caracterizan
por la presencia de sobriedad, sinceridad, reflejo del alma y la búsqueda de la
verdad. Algo que calificó Azorín fue que introdujo un estilo nuevo y vigoroso en la
prosa española. La meta de Azorín es percibir “lo substantivo de la vida” a
través del detalle, del pormenor. Su interés gravita no en los grandes hechos
espectaculares, sino en lo nimio, lo minucioso e insignificante, que por sernos
habitual nos pasa desapercibido. Pero no cultiva un realismo fotográfico, sino
que busca la profunda significación del detalle en casa cosa. Es muy sencillo
en sus obras, se expresa con mucha madurez. No fue un representante muy
importante de la generación del 98, pero sí el más representativo. Sus páginas
críticas más logradas quizás sean las que hacen una interpretación original de
los clásicos españoles. Azorín intenta expresar las impresiones que en él
producen la lectura de los clásicos. Ha demostrado que vale más “acercarse a
los clásicos por deleite que por erudición”. Sus comentarios tienden a destacar
el “espíritu y ambiente de la obra”. Azorín fue uno de los principales
responsables de la resurrección de los clásicos en el siglo XX, tanto en los
grupos elitistas de cultura como en las capas populares del espectro social. Fue uno de los escritores que a comienzos del siglo
XX luchó por el renacimiento de la literatura española. Fue el propio Azorín
quien bautizó a este grupo con el nombre de generación del 98, como se le
conoce en la actualidad. Fue el máximo representante de la generación del 98,
movimiento literario que él definió, conceptualizó y defendió. Ser crítico ensayista es algo muy complicado, ya que puedes provocar que
masas estén en contra de ti. Per Azorín logró, con gran simpatía, que toda la
gente lo apoyara. El tema dominante de sus
escritos es la eternidad y la continuidad, simbolizadas en las costumbres
ancestrales de los campesinos, la preocupación por la identidad nacional, la
contemplación emotiva del paisaje del interior de la Península y la constante
meditación sobre el cíclico fluir del tiempo. Azorín es un personaje que no
pasará al olvido tan fácilmente, sus trabajos seguirán tomándose en cuenta en
todos los ámbitos.
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